Como Desarrollar Relaciones Interpersonales Armoniosas y Duraderas

El hombre es un ser social por naturaleza.  Estamos rodeados de personas donde quiera que nos encontremos; en el hogar, en el trabajo o centro de estudios, en el consultorio médico, en la parada del ómnibus, en el parque, etc.
La neurociencia ha descubierto que nuestro cerebro está diseñado para que seamos sociables. Esta es la razón por la que siempre influimos en la mente (y en el cuerpo) de los demás, al igual que los demás influyen en nosotros.
Para alcanzar prosperidad es necesario aprender a relacionarnos armoniosamente con las personas de nuestro entorno.
Sin embargo, por donde quiera que veamos podemos notar un déficit en el desarrollo armonioso de las relaciones interpersonales. De hecho, cada vez más notamos conflictos en las relaciones humanas, ya sea entre parejas, entre padres e hijos, entre colegas o compañeros de trabajo, entre amigos, socios de negocio, etc.
Este déficit trae como consecuencia la desmedida violencia y falta de paz existentes hoy en día, tanto en el núcleo familiar como social. Por ello nos urge tomar conciencia de que necesitamos aprender a relacionarnos armoniosamente con los que nos rodean, solo así podremos contribuir con la paz personal, familiar y social que tanto necesitamos.
Para lograr relacionarnos armoniosamente es preciso crear el hábito de comunicarnos efectiva y afectivamente con los demás.
Los seres humanos estamos inmersos en la comunicación como peces en el agua, generalmente nos movemos entre palabras y significados sin ser conscientes de esta dinámica. A través de la comunicación pensamos, transmitimos ideas, reflexionamos, nos expresamos, opinamos, nos peleamos e incluso nos distanciamos de lo que verdaderamente nos interesa.
Según sea la calidad de comunicación que mantengamos con una persona, dentro de un grupo (familiar, social o empresarial) así será la calidad de la relación que obtendremos. De hecho, si nos detenemos a pensar por un instante- todas las personas que consiguen un éxito sólido y un respeto duradero (ya sea en el campo laboral, empresarial, familiar o social) son personas que saben comunicar de manera efectiva -aun intuitivamente- sus ideas, propósitos y emociones.
Sólo conociendo –y practicando–  los principios de una comunicación efectiva y afectiva podemos coordinar, enseñar, aceptar, dirigir… pero sobre todo lograr un clima propicio para alcanzar lo que realmente buscamos.
Para comunicarnos efectiva y afectivamente y desarrollar relaciones armoniosas y duraderas necesitamos, en primer lugar, aprender a escuchar activamente a los demás, con el propósito de conectarnos con ellos, y de esa manera entrar en empatía con nuestro interlocutor, que no es otra cosa más que “ponerse en los zapatos del otro”.
Escuchar activamente las emociones de los demás es tratar de “meternos en su pellejo” y entender sus motivos. Es escuchar sus sentimientos y hacerle saber que “nos hacemos cargo”, es intentar entender lo que siente esa persona, entender su punto de vista, aunque no estemos de acuerdo, lo respetamos y podemos relacionarnos armoniosamente, por la sencilla razón de que al entrar en empatía hacemos sentir a los demás “que son importantes” “que nos interesan”, “que “respetamos su opinión o punto de vista”, aunque no estemos de acuerdo; y toda persona que se siente importante responde favorablemente a nuestros requerimientos. Toda persona que se siente escuchada está dispuesta a escuchar.
No se trata de mostrar alegría, ni siquiera de ser simpáticos, ni de aceptar o estar de acuerdo con la posición del otro. Escuchar activamente simplemente significa que somos capaces de ponernos en su lugar.
Para demostrar esta actitud podemos usar frases como: “entiendo lo que sientes”, “noto que…”, etc.
En segundo lugar, es necesario aprender a hablarles a las personas en su “propio idioma”. ¿Qué significa esto? Cada ser humano es diferente. De hecho, no existen dos seres iguales. Cada ser humano piensa, siente, actúa y reacciona de manera diferente. Asimismo, tiene prioridades, gustos e intereses diferentes que lo caracterizan. Estas características las expresa utilizando el lenguaje de manera muy peculiar, su propio lenguaje.
La segunda clave para desarrollar relaciones armoniosas y duraderas consiste en hablarles a las personas en su propio lenguaje. De allí que es necesario aprender a conocer a las personas.
Por ejemplo, para algunas personas decir “Dime a dónde vas” puede resultar ofensivo y para otras no. O, ¿A dónde vas? Puede resultar placentero para unas y para otras no, lo cual puede generar un conflicto. La única manera de evitar este conflicto y desarrollar relaciones armoniosas y duraderas es hablándoles a las personas en su propio lenguaje.
Una vez que hemos conectado con los que nos rodean y hemos entrado en empatía con ellos haciendo uso de nuestros dos oídos, ahora es el momento de expresarnos para comunicarnos efectiva y afectivamente. Y la manera de expresarnos con los demás después de escucharlos es usando el lenguaje que resuena en sus oídos, no en los nuestros.
Tenemos dos oídos y una sola boca. Por lo que la función de escuchar es doble que la de hablar. Si queremos que los demás nos escuchen, necesitamos aprender a escuchar a los demás y entrar en empatía con ellos. Luego, nuestras palabras resonarán en sus oídos cuando les hablamos en su propio idioma.
Una vez que los demás se sienten escuchados e importantes, harán lo posible por escucharnos y hacernos sentir importantes.
Te animo a poner en práctica estas dos claves para que tus relaciones interpersonales tanto familiares como sociales sean más armoniosas y duraderas. ¿Te atreves?
A tu servicio siempre,
Fortuna Alcocer.
Desarrolladora de Talleres de Exito y Prosperidad Integral

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Cómo Evitar Conflictos Comunicativos Con Los Que Nos Rodean

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Estimad@ Lect@r,

¿Alguna vez has sentido que no eres comprendido al hablar o comunicarte con alguien de tu entorno? ¿Alguna vez te ha sucedido que crees que los demás no te escuchan? ¿Tus relaciones interpersonales no son como te gustaría que fueran? ¿Tienes conflictos al momento de comunicarte? ¿Crees que con fulano o zutano “no puedes hablar”?

Como lingüista, observo a menudo cómo el uso del lenguaje puede generar conflictos e interferir o facilitar el proceso comunicativo.

La mayoría de las veces cuando se genera un conflicto comunicativo se debe a que no utilizamos el lenguaje de los demás ni tampoco sintonizamos con su canal de comunicación.

Es decir, es como si uno estuviera escuchando una emisora de radio y los que nos rodean estuvieran escuchando otra emisora de radio. ¿Crees tú que pueda haber comunicación?

Para evitar conflictos comunicativos es preciso utilizar el lenguaje de los demás y sintonizar su canal comunicativo preferido. Cuando aprendemos a utilizar el lenguaje de los que nos rodean y, además, aprendemos a sintonizar con ellos utilizando su canal comunicativo, entonces evitamos conflictos y obtenemos mejores resultados de comunicación e interrelación.

Es por ello que voy a compartir contigo una clave que te va a ayudar a evitar conflictos comunicativos con los que te rodean y que al ponerla en práctica podrás mejorar tus relaciones interpersonales.

Pero antes de revelarte la clave, quiero que tengas siempre en cuenta que cada persona es diferente y que, según su tipo de comportamiento y cosmovisión, utilizará un lenguaje diferente así como también un tipo de canal comunicativo.

Y la clave para evitar conflictos es precisamente que aprendas a sintonizar con el canal comunicativo preferido de los que te rodean y les hables en su propio idioma. En otras palabras, necesitas convertirte en un camaleón lingüístico para sintonizar y estar en armonía con las personas de tu entorno.

En mi diaria observación utilizo básicamente cuatro tipos de comportamiento humano, a los que denomino azul rojo, verde, amarillo, por razones didácticas. Cada tipo utiliza un canal diferente prioritariamente, aunque todos utilizamos todos los canales en determinados momentos o circunstancias.

Debo aclarar que cuando digo canal comunicativo no me estoy refiriendo a los medios de comunicación que podemos emplear para transmitir un mensaje, como verbal o escrito, por ejemplo;  sino más bien a la manera en que estructuramos el mensaje y lo emitimos.

Estos canales de comunicación, que según el doctor Taibi Kahler  (1994), quien formuló la teoría del Modelo del Proceso de Comunicación (PCM, en inglés), son cuatro, son utilizados prioritariamente por cada tipo de comportamiento como veremos a continuación, y son los siguientes:

1. El Canal Directivo. Es aquel en donde lo que se expresa viene estructurado en forma de orden o mandato. Por ejemplo, “Dime a dónde vas”. Si lo vemos desde el punto de vista lingüístico, estamos frente a un imperativo, lo cual es utilizado para dar órdenes o mandatos.

Tal vez tú seas una persona roja que utiliza frecuentemente este tipo de canal, o quizás no. Quizás alguien a tu alrededor utiliza este tipo de canal. ¿Hay alguien que siempre hable dando órdenes a tu alrededor?

Lo importante es que si tú utilizas este tipo de canal, te des cuenta quien a tu alrededor también lo usa para que lo utilices con él/ella. También podrías utilizar este canal pero de manera suave con personas del tipo amarillo que necesitan que se les dé todas las indicaciones para realizar una actividad, con lo cual te lo agradecerán.

Dado que es un tipo de canal directo, las personas verdes o azules pueden reaccionar desfavorablemente a este tipo de canal, como sentirse ofendidas, atacadas, atemorizadas o frustradas y se bloquean o “se cierran”, con lo cual se rompe el proceso comunicativo y se genera el conflicto.

De hecho, cuando escuchamos a las personas que utilizan este tipo de canal sentimos o pensamos que “se imponen” que “son de carácter fuerte”, etc.

Solo el grupo de personas rojas esperan escuchar este tipo de canal y las amarillas se nutren de él. Es por ello necesario detectar cuál es el canal de comunicación de las personas que nos rodean para evitar conflictos o problemas de comunicación familiar, social o laboral. ¡Empieza ahora!

2. El Canal Interrogativo. Es aquel en donde lo que se expresa viene estructurado en forma de cuestionamiento o pregunta. Por ejemplo, ¿A dónde vas? Si lo vemos desde el punto de vista lingüístico, estamos frente a una estructura interrogativa, la cual es utilizada para requerir información o una idea u opinión.

Dado que este canal solicita información u opiniones, personas cuyo comportamiento innato está orientado a obtener información o dar sus opiniones lo utilizan para comunicarse, principalmente los verdes. Si tú utilizas este canal, probablemente esperas que los demás también lo utilicen. Es preciso detectar quiénes a tu alrededor lo utilizan y usarlo cada vez que quieras comunicarte con ellos.

Los verdes tienen una alta sensibilidad, y si te comunicas con una persona que utiliza este tipo de canal utilizando otro diferente, ella reaccionará desfavorablemente. Cerrará sus puertas al diálogo y posiblemente se genere un conflicto.

Y todo es cuestión de lenguaje. ¿No te parece?

3. El Canal Alimentador. Es aquel que satisface la necesidad de aprobación y afecto de las personas. Por ejemplo, “Siempre luces fantástica con ese vestido”. Desde el punto de vista lingüístico, estamos frente a una declaración afirmativa de aprobación, lo cual alimenta o satisface la necesidad de aprobación personal y/o de afecto que muchas personas tienen o necesitan para comunicarse efectivamente.

Es muy necesario detectar quién a tu alrededor utiliza este tipo de canal para que puedas utilizarlo con él/ella y no herir sus sentimientos y desarrollar buenas relaciones.

Asimismo, es necesario detectar quién no lo utiliza, ya que en el caso que utilices este canal con alguien que no es su preferido, entonces puede generarse un mal entendido e incluso un conflicto.

Por ejemplo, si tú le dices “Siempre luces fantástica con ese vestido” a alguien que utiliza este canal y te responde “Muchas gracias” y se siente feliz, entonces la comunicación ha sido efectiva. Pero si utilizas este canal con alguien que utiliza el canal directivo o interrogativo, esta persona podría tomarlo como “Sí, claro, el mismo vestido de nuevo”, con lo cual se puede sentir ofendida, disgustada y frustrada.

Hay personas que necesitan este tipo de canal. Personas que necesitan la aprobación y afecto de los que le rodean. Para las demás personas, esta frase puede resultar conflictiva.
Estoy segura que esta información te tiene encantada y motivada a ponerla en práctica para mejorar tus relaciones interpersonales. Me alegra compartírtela.

4. El Canal Emotivo. Este canal, como su nombre lo dice, se utiliza para mantener la emoción o interés de las personas. Por ejemplo, ¡Wow, Qué bonito vestido, María! Si lo vemos desde el punto de vista lingüístico, estamos frente a una interjección y exclamación. Con ello, lo que se logra es atraer o mantener la atención o el interés de la persona con la que queremos comunicarnos. En cierta forma es como alimentarle el “ego”.

Este tipo de canal funciona muy bien con los azules, el grupo de personas que se aburren fácilmente y que necesitan mantener un contacto fresco, ligero, jovial, alegre o juguetón.

Ante esta exclamación, las personas que utilizan este tipo de canal podrían responder con un “¡lindo!, ¿verdad?” Pero si utilizamos esta declaración ante personas que utilizan otro tipo de canal, como el interrogativo por ejemplo, podrían pensar o decir, “¿Qué hay de malo en mi vestido?” y generarse un conflicto.

¡Qué divertido aprender a jugar con las palabras para evitar conflictos y comunicarnos efectivamente! ¡Qué empiece la función!

Bueno, estimad@ lector, como hemos visto hasta aquí, la clave para resolver conflictos comunicativos en el hogar, centro laboral o social es bastante simple, sintonizar con el canal comunicativo de los que nos rodean y hablarles a las personas en su propio idioma. ¿Te atreves?

A tu servicio siempre,
Fortuna Alcocer.
Desarrolladora de Talleres de Exito y Prosperidad Integral

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Inteligencia Social: Descubriendo el Lenguaje de los Que Nos Rodean

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Estimad@ Lect@r,

En una publicación anterior mencioné la importancia de incrementar nuestra inteligencia social con el fin de lograr una mejor comunicación con los que nos rodean y desarrollar relaciones armoniosas y duraderas.

Hice hincapié en que para que podamos comunicarnos efectiva y afectivamente era necesario conocer a las personas, conocer sus prioridades, intereses y necesidades, así como también hablarles en su propio idioma, en su propio lenguaje.

En esta ocasión quiero compartir algunos alcances que nos permiten descubrir el “lenguaje” de los que nos rodean.

A través de las palabras expresadas por cada ser humano podemos darnos cuenta qué le motiva, cuáles son sus prioridades y cuáles sus necesidades. De la misma forma, podemos identificar e lenguaje que manejan.

Sabemos bien que cada ser humano es diferente. No existen dos seres iguales. Algunas personas se parecen a otras o comparten intereses comunes, pero nadie es igual a otro.

De la misma forma, los seres humanos hablan un lenguaje específico que los caracteriza y que además corresponde a su tipo de comportamiento.

Cada tipo de comportamiento tiene características, prioridades, necesidades emocionales e intereses específicos. Asimismo, tiene un “lenguaje” diferente según la cosmovisión o percepción del mundo de cada individuo.

De hecho, el Dr. Kahler en 1982 descubrió que cada persona prefiere comunicarse de diferentes formas dependiendo de su personalidad o tipo de comportamiento.

Es por ello que, para que podamos comunicarnos efectivamente, es necesario que aprendamos a hablar el lenguaje que los demás utilizan para expresar sus pensamientos y sentimientos.

Esto nos ayuda a sintonizarnos en su misma frecuencia.

Además, sea el ámbito en que nos desarrollemos, el hecho de hablar el lenguaje de quienes nos rodean, permite que nuestro mensaje sea “oído” y además se realice la acción que esperamos, ya sea en nuestra casa, en la escuela, en el centro de estudios o centro laboral, etc.

Esto es como cuando tenemos frente a nosotros a alguien que habla una lengua diferente, como por ejemplo, inglés. Si queremos que esta persona que habla inglés nos entienda y realice lo que queremos que haga, entonces necesitamos hablarle en inglés. Lo mismo sucede en el proceso de la comunicación efectiva, que es la verdadera comunicación, al fin y al cabo.

Lo curioso de conocer a las personas, es decir, de conocer su tipo de comportamiento, de personalidad y su lenguaje, permite predecir su forma de reaccionar ante diferentes situaciones o circunstancias de la vida diaria.

Ahora bien, es necesario recalcar que ningún grupo o lenguaje es mejor o peor que otro, simplemente son diferentes. Además, cada grupo tiene características, fortalezas y debilidades específicas.

Por lo general, vemos las debilidades de un ser humano en situaciones negativas o de tensión, debido a que sus necesidades no son satisfechas positivamente. Cuando las personas están en tensión, no son capaces de pensar claramente, enmascaran sus verdaderos sentimientos y muestran comportamientos predecibles negativos. Esto, por lo general, nos trae como consecuencia una incomunicación o pérdida de comunicación o entendimiento.

Cuando hablamos a las personas en su lenguaje podemos ayudarlas a que en situaciones de tensión respondan positivamente y logremos una comunicación efectiva y afectiva.
Recuerda que tu IS (Inteligencia social) y no tu IQ (inteligencia cognitiva) te cualifica para interactuar efectivamente con los que te rodean.

Ahora bien, ¿Cuáles son los tipos de comportamiento humano?

Para fines didácticos utilizaré los colores: azul, rojo, amarillo y verde, para señalar los tipos de comportamiento humano. El siguiente cuadro nos muestras algunas de sus fortalezas generales así como su forma de percibir el mundo:
Características de los Tipos de Comportamiento Humano
Tipo
Fortalezas
Percepción
Azul
creativo, espontaneo, juguetón
reacciones
Rojo
dominante, dedicado, decisivo
acciones
Amarillo
apoyador, encantador, pacificador
emociones, inacciones
Verde
cauto, competente, lógico
pensamientos, opiniones
Es necesario que identifiquemos nuestro color primario y secundario, pues eso nos ayudará a identificar el de las personas.

Y aunque la mayoría de las personas son predominantemente de un tipo, la realidad es que todos tenemos de los cuatro grupos, variando en cada una el porcentaje de dominancia, con lo cual tenemos el potencial de hablar los lenguajes de los cuatro tipos de comportamiento.

Estos lenguajes están basados en la forma cómo las personas reciben y procesan la información (o mensaje recibido).

Cada ser humano habla uno o dos lenguajes fluidamente y que corresponden al tipo de comportamiento de dominancia primaria y secundaria, y que son los que se desarrollan mejor que los otros. Esto significa que para que una persona se comunique efectivamente con los que le rodean necesita un mayor esfuerzo en hablar el lenguaje que no maneja fluidamente y que es hablado por los demás.

Por ejemplo, se espera que los estudiantes que hablan el lenguaje correspondiente a su grupo predominante y que coincide con los de sus maestros en la escuela tengan un mejor rendimiento escolar.

¿Cuál es la razón? Muy simple. Comunicación efectiva.

Si un maestro es de tipo verde y tiene un estudiante que también es verde y maneja ese lenguaje fluidamente, entonces tanto para el maestro como para el estudiante la comunicación será más simple, natural, y fluida, dado que ambos hablan el mismo idioma.

Lo mismo sucede en el centro laboral o en el hogar.

Si queremos que haya una comunicación efectiva, necesitamos aprender a utilizar el lenguaje de los demás, poniendo nuestra mejor actitud y el mayor esfuerzo, podemos lograrlo.

En otras palabras, sin importar qué lenguaje hablemos, sea azul, rojo, verde o amarillo, necesitamos descubrir y hablar el lenguaje de los que nos rodean para comunicarnos efectiva y afectivamente. Con ello podremos obtener mejores relaciones humanas y vivir en armonía y prosperidad.

Tanto padres como maestros jugamos un rol de influencia en la vida de los niños. Esta influencia durará por toda la vida. Y de la manera cómo nos comunicamos con ellos dependerá que la influencia sea positiva o negativa. Descubrir el lenguaje de los que nos rodean es imprescindible para influenciar positivamente en los demás.

Descubrir el lenguaje de los que nos rodean es incrementar nuestra inteligencia social.
¿Cómo descubrir el lenguaje de los demás?

Una manera muy fácil de empezar a descubrir el lenguaje de los demás es prestando mucha atención a lo que dicen.

Por ejemplo, las personas azules utilizan frecuentemente expresiones como “Mira”, “esto me gusta”, “esto me encanta”, “detesto/odio esto”, usan el humor, hacen comentarios como “a mí tampoco me gusta”, “eso es fantástico, estoy contigo”, etc. Para sintonizar con un azul es preciso usar el humor al hablar y/o preguntarle “¿Te gusta…?”, o usar declaraciones que le permitan expresar activamente sus gustos o disgustos.

Las personas rojas, por su parte, utilizan expresiones como “en consecuencia…”, “hablen menos”, “basta de tanta palabrería, vamos a la acción”, “la mejor acción”, “hagámoslo”, “Hagamos que suceda”. Por lo general se expresan en imperativo.  A ellos les gusta la acción rápida, así que “a poner manos a la obra sin tanto parloteo”, les oirás decir. Como maestra o padre/madre de un rojo podrías decir, “Diez minutos para hacer esto”, “Tú quieres acción, tengámosla”, etc.

Por su parte, podrás oír a las personas amarillas decir frases como “Me siento…”, “desde el fondo de mi corazón”, o referencias sobre la familia, emociones, amor, felicidad, compasión, armonía, etc. Cuando estás frente a un amarillo, es preciso hacerle sentir que te importa por quien él/ella es.

Por último, las personas verdes por lo general expresan frases como “creo”, “yo pienso”, “yo opino que…”, “Me parece”, “Nuestras opciones son…”, “deberíamos”, etc. Para comunicarte efectivamente con un verde es preciso decir, “en tu opinión, …”, “ ¿Qué piensas acerca de..?” “ ¿Tienes alguna idea acerca de…?”, preguntar información lógica acerca de ¿Quién, Qué, Cuándo, Dónde y Cómo?”.

En mi caso, aunque el color azul no predomina en mí, estoy muy familiarizada con él. Mi niño es azul y constantemente me expresa lo que le “gusta” o lo que le “disgusta”. Le encanta hacer frases humorísticas y todo lo ve juego, por lo que constantemente “jugamos”, incluso cuando le ayudo a hacer la tarea.

Mi amiga también es azul y es muy notoria su facilidad de palabra y constante uso del humor en sus conversaciones, y esa es la manera cómo nos comunicamos efectivamente. Al principio me costó trabajo aprender a usar este tipo de lenguaje, pero ahora que ya estoy familiarizada con él, me parece muy divertido.

Cada vez que un azul me rodea, ya sé que necesito poner a juego mi creatividad lingüística o, simplemente, escuchar las frases de mi interlocutor para repetírselas y comunicarnos efectivamente.

Mi relación con mi niño es bastante buena debido a que logro entrar en empatía y comunicarme con él usando su idioma.


Bueno, allí tienes algunas ideas con las cuales puedes empezar a descubrir el lenguaje de los que te rodean. Así que papel y lápiz.

Te recomiendo que anotes en un papel las palabras y características de las personas con las que convives a diario, sea en tu hogar o centro laboral. Identifica cada una de ellas y compáralas. Luego, empieza por usar lar mismas frases con cada una de ellas.

¿Te gusta la idea? ¿Qué opinas de hacer este ejercicio? Sé que te sentirás feliz haciéndolo, así que… ¡manos a la obra! ¿Te atreves? Si deseas puedes compartirme tu experiencia.
A tu servicio siempre,

Fortuna Alcocer.
Desarrolladora de Talleres de Inteligencia Social

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La Importancia de la Inteligencia Social en la Comunicación Familiar Efectiva

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Estimad@ Lect@r,

Sabemos bien que la familia juega un rol importantísimo en la sociedad. Por esa razón,  es primordial que la comunicación entre padres e hijos, entre pareja, e incluso entre hermanos, sea efectiva.

La comunicación efectiva permite a las familias crecer sana y fuertemente. Contribuye a la armonía familiar, a resolver conflictos y a reforzar los lazos afectivos de sus miembros, lo cual es de suma importancia en el desarrollo del ser humano.

Y para que haya una efectiva comunicación familiar es preciso desarrollar nuestra inteligencia social.

El proceso de comunicación efectivo es un proceso de doble dirección. Es decir, es un proceso en el que intervienen dos partes, una, la emisora, la que envía un mensaje, y la otra, la receptora, la que recibe, procesa e interpreta el mensaje.

Como emisores de un mensaje necesitamos asegurarnos de que nuestro receptor nos ha comprendido, es decir, ha interpretado el mensaje en la forma en que nosotros lo queremos. Solo así estaremos realmente comunicándonos efectivamente.

¿Cuál es el rol que juega la inteligencia social?

Es necesario tomar en cuenta que para que el receptor procese e interprete el mensaje recibido apropiadamente, éste debe responder a sus prioridades y necesidades emocionales, y además ser emitido en su propio idioma, dos aspectos altamente relevantes en este proceso.

Dicho en otras palabras, al comunicarnos con nuestros hijos o pareja, necesitamos reconocer sus prioridades y necesidades emocionales primero, y luego hablarles en su idioma.

Para identificar las prioridades y necesidades emocionalesde los demás, necesitamos desarrollar nuestra escucha activa. Para identificar el lenguaje de los demás necesitamos aprender a conocer a las personas. Esto es, desarrollar la inteligencia social.

Cada persona es diferente. Cada hijo que tenemos es diferente. Cada uno tiene sus propias prioridades y necesidades emocionales y maneja su propio lenguaje.

Escuchándolos activamente y conociendo qué tipo de persona son, podremos hablarles en su idioma y ser escuchados. (En una siguiente publicación hablare sobre la escucha activa).

Si nuestro receptor tiene como prioridad o necesidad emocional el afecto, los halagos, la aceptación, etc., y no se la damos, o, por desconocimiento y sin ninguna mala intención, le damos critica o sermones, por ejemplo, entonces, la comunicación es escasa, y lo peor, es que en su interior se pueden generar sentimientos adversos o negativos que lo marcarán durante toda su vida.

De la misma forma con el lenguaje. Para ilustrar pongo el ejemplo siguiente: si nuestro receptor habla chino y le hablamos en español, aun que haya escuchado nuestras palabras, difícilmente podrá procesarlas e interpretarlas (a no ser que hagamos uso del lenguaje no verbal), pero en todo caso la comunicación será nula o muy escasa.

De la misma forma, cuando hablamos a nuestros hijos o espos@, en un lenguaje diferente al suyo, no nos escuchan.

Es por ello necesario hablarles en su idioma y tratarlos según sus prioridades y necesidades emocionales. Cada ser humano es diferente. Cada ser humano piensa, siente, actúa, reacciona de manera diferente, y eso le hace tener prioridades y necesidades diferentes y “un lenguaje” diferente.

Hablarles a las personas en su propio lenguaje significa usar las palabras correctas o adecuadas según su tipo de comportamiento o tipo de persona en cada proceso comunicativo.

Cuando un padre corrige a su hijo ante un comportamiento inapropiado y éste no cambia de actitud puede existir carencia de comunicación efectiva, y probablemente de inteligencia social por parte de los padres. A veces cometemos el error de culpar a los niños de su “mal comportamiento”, cuando en realidad son los padres los que fallan.

Cuando una pareja no se “comprende”, muchas veces es solo carencia de comunicación efectiva, y, por ende, de inteligencia social. Esta carencia hace que, aunque se amen, se separen.

Cuando los hermanos pelean en casa también puede ser otro ejemplo de carencia de comunicación efectiva y de inteligencia social.

Lo relevante de esto es que la presencia o carencia de comunicación familiar efectiva nos marca para toda la vida.

En tal sentido, una comunicación familiar es efectiva cuando hay entendimiento entre padres e hijos, entre esposos, e incluso entre hermanos. Desarrollar nuestra inteligencia social implica desarrollar nuestra escucha activa así como también conocer a las personas.

Al desarrollar nuestra inteligencia social somos capaces de descubrir las prioridades y necesidades emocionales así como también el lenguaje de cada persona que tenemos a nuestro alrededor o con la cual tratamos a diario.

Cuando le hablamos adecuadamente a los miembros de nuestra familia, los lazos afectivos se refuerzan. Podemos comunicarnos mejor con nuestra pareja y con nuestros hijos, y sobretodo, podemos ayudarlos a ser mejores hombres de bien y a ser adultos exitosos.

De allí la importancia de la inteligencia social tanto para la comunicación familiar efectiva como para alcanzar la prosperidad.

¿Cómo mejorar la comunicación familiar para que sea efectiva?

Como he mencionado anteriormente, es necesario desarrollar la inteligencia social, y con ello la escucha activa y el conocimiento de las personas.

Para esto, podemos tomarnos unos minutos diarios con los miembros de nuestra familia para escucharlos.  Cuando alguien se siente escuchado también se siente amado.

Cuando escuchas a tus hijos, ellos se sienten amados, y lo mejor es que estás sentando bases para que en un futuro ellos te confíen sus sentimientos, experiencias y dificultades.

Igualmente, cuando escuchas a tu pareja, puedes descubrir sus sentimientos, necesidades, prioridades, etc.

Ahora bien, escuchar no significa estar de acuerdo con lo que los demás dicen. Escuchar es oír atentamente y con respeto. Tampoco significa dar tu opinión, a no ser que te la pidan. Pero sí es necesario mostrar tu entendimiento, es decir, mostrarte empático.

Otra manera es siendo siempre positivo. Evita agredir verbalmente, cuando quieras corregir a tus hijos. Usar palabras positivas siempre tiene mejor repercusión en las personas. Esto incluye evitar herir los sentimientos de los demás con las palabras.

Por ejemplo, si tienes un niño que necesita mucho afecto y aprobación, y tú le criticas porque cometió un error en su tarea o en su examen, le estás hablando incorrectamente.

Puedes decirle, eres muy inteligente, un error lo comete cualquiera, estoy segur@ que la próxima vez  lo harás mejor, estoy muy orgullosa de tí, te quiero mucho, etc.

Otra forma de mejorar la comunicación familiar es siendo un buen modelo. Es decir, si por ejemplo, tú quieres que tus hijos dejen de gritar, entonces tú debes dejar de gritar. Si tú quieres que tus hijos expresen sus sentimientos libremente, entonces tú debes expresarlos, hacerles conocer a ellos lo que sientes, etc.
¿Te atreves?

A tu servicio siempre,

Fortuna Alcocer.

Desarrolladora de Talleres de Inteligencia Social

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La Inteligencia social y el Conocimiento de las Personas

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Estimad@ Lect@r,

La Inteligencia social nos permite, entre otras cosas, conocer a las personas; es decir, nos permite conocer cómo piensa, siente, actúa y reacciona un ser humano. Esto, a su vez, nos permite comprender a los que nos rodean y, con ello, comunicarnos efectiva y afectivamente así como desarrollar relaciones armoniosas y duraderas, tanto en el hogar como en el centro laboral, empresarial o escolar.
Muchas veces nos preguntamos por qué las personas de nuestro alrededor se comportan de una manera diferente a nosotros. ¿Te has hecho esta pregunta alguna vez?
Otras veces, sus reacciones son inesperadas, que incluso nos pueden parecer incongruentes, irracionales,…
Sin embargo, estas opiniones las creamos desde un punto de vista, el nuestro.
Para entender y comprender a los demás es preciso ponernos en sus zapatos, tener en cuenta su punto de vista, sus prioridades, intereses y necesidades, “su lenguaje”.
Cada ser humano tiene un motor diferente. Según su tipo de motor, piensa, siente, actúa o reacciona de diferente forma.
Esa es la diversidad individual que nos rodea. Y a mayor inteligencia social, mejores relaciones humanas construimos.
Tanto parejas como padres, maestros, autoridades, empresarios, personas de negocios, etc., se benefician de adquirir el conocimiento de las personas y de desarrollar la inteligencia social.
Puedes escoger mejor a tu pareja, y si ya la tienes, puedes entenderla mejor, comunicarte efectivamente y vivir en armonía. ¡Cuantos divorcios se podrían evitar si desarrolláramos la inteligencia social conociendo a los demás!
Los padres podrán entender mejor a sus hijos y construir buenas relaciones con ellos y ayudarlos a ser felices y exitosos de adultos. ¡Cuántos más hombres de bien habrían en nuestra sociedad si incrementáramos nuestra inteligencia social conociendo a los demás!
Asimismo, los maestros, pueden ayudar mejor a sus alumnos a adquirir los conocimientos escolares y a convertirse en personas exitosas. ¡Cuánta menor deserción escolar habría si incrementáramos la inteligencia social conociendo a los demás!
¿Y qué podríamos decir de los empresarios así como de los trabajadores de una empresa o centro laboral? Definitivamente, tendríamos un ambiente de trabajo muy favorable, mayor entendimiento entre unos y otros y relaciones armoniosas. ¡Cuánta más producción habría si desarrolláramos la inteligencia social conociendo a los demás!

Por igual, el pueblo podría escoger mejor a sus autoridades, por un lado; y, por otro, ellas podrían tratar mejor las peticiones del pueblo y tener conversaciones más provechosas con sus representantes. ¡Cuánta menor violencia y/o guerras habría en el mundo si desarrolláramos la inteligencia social conociendo a los demás!

Y si eres dueño de un negocio, conocer a las personas te permite conocer mejor a tus clientes, atenderlos como ellos esperan y obtener así mayores ganancias. ¡Cuán mejor economía tendríamos si incrementáramos nuestra inteligencia social conociendo a los demás!

Por donde quiera que veamos, conocer a las personas es sumamente beneficioso y trascendental. Cuando tú conoces a las personas, eres capaz de hablarles en “su idioma”. Y al hablarles en su idioma, eres escuchado, percibido como alguien de valor, respetado y amado. Te conviertes en un Imán de atracción, te comunicas efectiva y afectivamente, desarrollas relaciones armoniosas y duraderas, contribuyes con la paz familiar, social y mundial.

Ahora bien, ¿Cómo conocer a las personas?

Existen varias maneras de conocer a las personas. En esta oportunidad mencionaré una de ellas.

Podemos conocer a las personas escuchándolas. Así es. Cuando tú escuchas a las personas puedes identificar sus prioridades, sus intereses y sus necesidades. Podrás reconocer que sus prioridades, intereses y necesidades algunas veces se parecen a las tuyas pero en la mayoría de los casos notarás que son diferentes. Es como si hablaran otro idioma. La clave de la comunicación y de las relaciones humanas armoniosas y duraderas es reconocer ese otro idioma y hablarlo.

De allí que aprender a conocer a los demás es como aprender una segunda lengua.

Por ejemplo, si tú hablas español y frente a tí hay una persona que habla chino. Si tú le hablas en español, ¿Crees que te pueda entender? ¡Claro que no! Pero si tú le hablas en chino, ella podrá entenderte y podrás comunicarte.

Ahora bien, si te has entrenado lo suficiente para hablar chino, tu comunicación será mucho mejor a que si apenas pronuncias unas cuantas palabras. Así como al aprender una segunda lengua, una vez que has aprendido a decir frases u oraciones puedes empezar a comunicarte, de la misma forma, una vez que empiezas a reconocer el discurso de los que te rodean, vas a poder hablarles en su idioma.

Pongamos un ejemplo.

Tu pareja es del tipo de persona que tiene como prioridad la familia. Es muy probable que siempre le escuches hablar de “la (su) familia”. Si prestas oídos a sus conversaciones, notarás que ese esa es su prioridad, por lo tanto ese es su idioma. Para comunicarte efectiva y afectivamente es preciso que tú le hables en ese idioma; es decir, le hables de su familia, tu familia, o la familia en general. Por ejemplo, planear unas vacaciones “en familia” le resultara atrayente y te prestará atención.

Pero que sucede si tú no descubres su idioma y le hablas en el tuyo, que, para nuestro ejemplo, es el “amor a la naturaleza”.

Tú quieres irte de vacaciones y planeas unas vacaciones “en el campo”. ¿Crees que a tu pareja le motive? ¡Claro que no!

Tú quieres irte de vacaciones. Él/ ella también quiere irse de vacaciones, pero… las prioridades son diferentes, el lenguaje es diferente, la motivación es diferente, no hay comunicación, no hay armonía. Están hablando en lenguajes diferentes. No hay entendimiento.

La solución: incrementar tu inteligencia social conociendo a las personas.

Tú decides planear unas vacaciones en el campo para disfrutar con la familia, buscas un lugar donde toda la familia puede participar (con lo cual satisfaces la prioridad, interés y necesidad de tu pareja) y al mismo tiempo un lugar donde puedas disfrutar de la naturaleza (con lo cual satisfaces tu propia prioridad.

Luego presentas a tu pareja la opción de tomar unas vacaciones para disfrutar “con la familia”.

Como mencioné anteriormente, al escuchar a los que te rodean puedes descubrir sus prioridades, intereses y necesidades, conocerlos e incrementar tu inteligencia social.

Existen diferentes tipos de personas. Cada una tiene un lenguaje diferente.

Te motivo a que empieces a adquirir el hábito de escuchar a los que te rodean. ¿De qué hablan? ¿Qué les motiva? ¿Cuál es su prioridad? ¿Qué palabras emplean?

En la siguiente publicación continuaré compartiendo contigo otras maneras de conocer a las personas y de incrementar tu inteligencia social.

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A tu servicio siempre,
Fortuna Alcocer.

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Cómo Desarrollar La Inteligencia Social

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Estimad@ Lect@r,
El ser humano es un ser social por naturaleza.  Estamos rodeados de personas donde quiera que estemos; en el hogar, en el trabajo o centro de estudios, en el consultorio médico, en la parada del ómnibus, en el parque, etc.
La neurociencia ha descubierto que nuestro cerebro está diseñado para que seamos sociables. Esta es la razón por la que siempre influimos en la mente (y en el cuerpo) de los demás, al igual que los demás influyen en nosotros.
De hecho, Daniel Goleman en su último libro titulado Inteligencia Social hace referencia a la importancia del impacto de nuestras relaciones sociales en nuestra vida, en nuestra biología y en nuestra salud.
Para alcanzar prosperidad es necesario aprender a relacionarnos armoniosamente con los demás. Es por ello necesario aprender a desarrollar nuestra inteligencia social, que no es otra cosa que desarrollar la inteligencia que nos permite conocer y entender a los demás para desarrollar relaciones interpersonales armoniosas y duraderas.
La inteligencia social es una herramienta que nos servirá a lo largo de toda la vida al interactuar con los demás. Desarrollar tu inteligencia social te permitirá conocer a los demás y descubrir cómo piensan, cómo sienten, cómo se expresan, cómo actúan, e incluso, cómo reaccionan las personas de tu entorno.
Cuando conoces a las personas puedes ‘detectar’ buenos amigos o compañeros de trabajo, un buen socio de negocio, e incluso, a quien podría ser tu companer@ de toda la vida. También puede ayudarte a ‘detectar’ personas que te pueden hacer sufrir u originar algún tipo de problema.
La verdad es que si todos los seres humanos desarrolláramos un poquito la inteligencia social, habría menos sufrimiento y mejores relaciones interpersonales.
Se demuestra ser inteligentemente social cuando se desarrollan relaciones armoniosas y duraderas, se hacen amigos con facilidad, se es sensible a los cambios de humor, temperamento y sentimientos de los demás, se interpretan con precisión expresiones faciales o corporales, se coloca en el lugar del otro y se puede ver las cosas desde la perspectiva del otro, se comprende y respeta a los demás, pudiendo reconocer su punto de vista.
Asimismo, cuando se dirige y organiza a otros o se pertenece a clubes u organizaciones, se trabaja a gusto con otras personas, se escucha con atención, se sabe por qué las personas actúan en la forma en que lo hacen, etc.
Ser inteligente social incluye la habilidad para comprender y trabajar bien con otros; así como también la de expresarse a través del trabajo cooperativo y de tener destrezas de liderazgo.
Ahora bien, desarrollar la inteligencia social no significa que vas a dedicarte a solucionar los problemas de los demás.
Desarrollar la inteligencia social significa que tú vas a entender y comprender mejor a los que te rodean. Y cuando esto sucede, tus relaciones interpersonales mejoran.
¿Alguna vez has deseado que alguien que está a tu alrededor sea diferente? En realidad no podemos cambiar a nadie. De eso no se trata la inteligencia social. Pero si tú comprendes la sicología y actitud de los demás y respetas esa sicología y esa actitud, tus relaciones sociales mejorarán.
 Si quieres que los demás cambien, es preciso que tú cambies primero, una frase muy cierta. Y para que este cambio se dé es preciso desarrollar la inteligencia social.
Ahora bien, la inteligencia social es medible y puede ser sujeto de mejoramiento continuo. Es todo un reto, tanto a nivel individual, social, organizacional y empresarial.
La violencia intrafamiliar, la violación de los menores, las niñas callejeras, etc. son producto de la ausencia de inteligencia social.
 La dificultad para lograr acuerdos en los grupos de negociación de grupos rebeldes, es una clara demostración de que existe poca inteligencia social.
Los noticieros y los medios de comunicación todos los días están llenos de ejemplos de ausencia de inteligencia social.
Todo esto nos conduce a una ausencia de prosperidad. Esa es la razón por la cual es imprescindible aprender a desarrollarla.
Es necesario empezar a desarrollar la inteligencia social desde el hogar, en nuestros niños, jóvenes y adultos.
¿Cómo se desarrolla la inteligencia social?
La inteligencia social puede desarrollarse de varias maneras.
De acuerdo a mi experiencia, una de las claves del desarrollo de la inteligencia social es el autoconocimiento. Conócete a ti mismo y conocerás a los demás.
Cuando tú te conoces a ti mismo, es más sencillo empezar a conocer y a comprender a los demás.

Una de las claves del desarrollo de la inteligencia social es el aprender a conocer a las personas. Y una de las maneras de conocer a las personas es aprendiendo a conocer su forma de pensar, de sentir, de actuar y de reaccionar.
Otra de las maneras de desarrollar la inteligencia social es aplicando “La Regla de Oro”. Es decir, tratando a los demás como a ti te gusta que te traten.
¿Quieres ser escuchado, respetado, valorado? Empieza a escuchar, respetar y valorar a los demás que luego ellos empezarán a escucharte, respetarte y valorarte. “Dar para recibir”. Aprender a escuchar a las personas es una práctica sumamente valiosa que te permitirá además lograr una comunicación efectiva y afectiva.
También se desarrolla la inteligencia social interrelacionándonos con los demás y realizando una práctica constante de observación del comportamiento de las personas. Desarrollar la inteligencia social requiere conocer nuevas personas y descubrir su sicología.
Karl Albrectht nos propone un modelo que define como SPACE, compuesto por competencias y habilidades para tener éxito en las relaciones con otros.
Veamos.
Sensibilidad social, que es la habilidad de entender las situaciones del entorno y de interpretar el comportamiento de los individuos dentro de ese entorno. Él lo denomina el radar social.

Todos tenemos un radar social. Este permite a los seres humanos ‘detectar’ de manera intuitiva pensamientos y sentimientos incluso no expresados verbalmente.
Esa es la razón por la que algunos padres detectan alguna mentira o algún mal comportamiento de sus hijos sin que estos se lo digan, por ejemplo.


Presencia, a la que algunos denominan como comportamiento social: compuesto por las maneras sociales, la presentación personal, el lenguaje verbal y no verbal, el respeto de patrones culturales, la presencia personal, las posturas, los gestos.

El ser capaz de dejar una buena impresión, a la primera, ya que pocas veces hay una segunda oportunidad para dejar una buena impresión, es un buen ejemplo.


Autenticidad. El radar social de otras personas lee signos y mensajes que les permiten determinar si su comportamiento es auténtico y transparente. Es, por tanto, una colección de mensajes que facilitan una evaluación de la(s) persona(s) con la(s) cual(es) se está interactuando. La autenticidad genera confianza en la relación con otras personas.

Al actuar siempre con transparencia, sinceridad y honestidad y autenticidad estamos mostrando esta habilidad.


Claridad, que es la capacidad de comunicarse clara y transparentemente, lo cual es un elemento muy importante de la inteligencia social. Es la habilidad para expresar las ideas, ilustrar las mismas, transmitir información cuantitativa y cualitativa, la cual creará las condiciones para que exista cooperación y participación. Por tanto, la claridad contribuye al desarrollo de la inteligencia social, individual y colectiva.

Sin claridad no hay comunicación efectiva. Al comunicarnos efectiva y afectivamente estamos mostrando esta habilidad del desarrollo de la inteligencia social.

Empatía, la cual es la capacidad que permite conectarse con los sentimientos de los demás y de desarrollar intereses conjuntos.

La solidaridad, cooperación, generosidad y caridad son claros ejemplos de esta habilidad. ¿Eres generoso, caritativo, solidario? ¿Cooperas con los demás? 

Daniel Goleman, por su parte, nos propone ocho habilidades a desarrollar, cimentadas en dos pilares: la Conciencia Social y la Aptitud Social.

La Conciencia Social vendría a ser el cúmulo de sentimientos que tenemos hacia los demás derivados de la capacidad cerebral que nos permite ser empáticos, y que estaría compuesta por lo que Goleman define como la empatía primordial, la sintonía, la exactitud empática y la cognición social. Por su lado, la Aptitud Social vendría determinada por lo que hacemos con esa conciencia social, es decir, nuestro comportamiento relacional y que estaría determinado por la sincronía, la presentación de uno mismo, la influencia y el interés por los demás. 

Detallo a continuación estas habilidades. 

Empatía Primordial: sería la capacidad que tiene cada persona para detectar las expresiones emocionales o sentimientos de los demás. 

¿Eres capaz de darte cuenta si alguien a tu alrededor esta triste, feliz, preocupado, estresado, etc.?

Sintonía: viene a ser la capacidad que tenemos de prestar atención al otro desarrollando una escucha activa y completa. Cuando esta atención es mutua es cuando se produce un auténtico diálogo interpersonal. 

¿Escuchas a tus hijos, pareja, compañeros de trabajo, vecinos, etc.?

Exactitud Empática: esta habilidad viene determinada por la capacidad de comprender los motivos que están detrás de los sentimientos detectados a través de la empatía primordial y la sintonía.

Esto requiere una alta comprensión y conocimiento de los demás.
Por ejemplo, ¿eres capaz de detectar la razón por la que una persona alcohólica se suma en el alcoholismo?

Cognición Social: consiste en el conocimiento del funcionamiento político de la organización, del conocimiento de las reglas que rigen el funcionamiento de un grupo.

¿Eres consciente de las reglas que rigen en tu hogar, centro de estudios o centro laboral? 


Sincronía: capacidad de interpretar rápidamente los signos no verbales y que nos permite “danzar”, interactuar al unísono con el otro.

Esta habilidad te permite reconocer si alguien te esta escuchando interesadamente o con aburrimiento, o si alguien te esta mintiendo. ¿Sabes que también puedes detectar con el lenguaje no verbal o corporal si tu pareja te es fiel o infiel? ¿Eres capaz de reconocerlo?


Presentación personal: capacidad de transmitir la impresión adecuada de nosotros mismos según las circunstancias. El carisma es una de sus características.

La forma como te vendes ante los demás juega un rol imprescindible en tus relaciones interpersonales y en tu prosperidad. ¿Cómo te vendes a ti mismo? ¿Utilizas marketing de impacto?


Influencia: consiste en causar en el otro una impresión favorable que incite a la fiabilidad y a la amabilidad y con ello se consiga el resultado deseado.

Todos influimos en los demás de alguna manera, tanto positiva como negativamente. Influir positivamente te permite ser percibido como alguien atrayente e influyente y como alguien de valor. Ser percibido como alguien de valor te posiciona como experto y te permite alcanzar prosperidad.

¿Tienes la habilidad de convertirte en un Imán de Atracción?

Interés por los demás: refleja las ganas de comunicarnos, de relacionarnos con el otro para así entenderle mejor y poder desarrollar alguna acción social.

¿Te interesas genuinamente por los demás? Ten presente que el radar social de las personas detectan esta genuinidad. Hazlo frecuentemente.

Todas estas características se hacen necesarias en el núcleo familiar, de estudios y laboral o empresarial para potenciar de esa forma la competitividad de sus miembros y sus resultados, para dinamizar las relaciones familiares, amicales y laborales, y en el desempeño de los líderes espirituales y empresariales que han de gestionar esas relaciones. 

¿Te gustaría que tus padres, amigos y líderes espirituales y empresariales tuvieran estas habilidades? ¿No crees que sería necesario que tú también las tengas o desarrolles?

Todas las formas de relaciones humanas tienen una estructura bien marcada: la familia (padre, madre e hijos), los amigos (líder, seguidores), la empresa (jefe, empleados), la escuela (direct@r, maestros, alumnado). Y en dichas estructuras es esencial ser inteligente socialmente hablando, ya que ello conllevará unas relaciones más saludables, armoniosas y duraderas para todos. 

Te invito a poner en práctica todas estas habilidades del desarrollo de la inteligencia social. Puedes empezar a desarrollar una habilidad y luego otra.

A tu servicio siempre, 


Fortuna.

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                            La Influencia de tu Paradigma Mental En Tu Camino Hacia La Prosperidad

                            El ser humano es como una planta que nace para dar frutos. Ella nace, germina y se expande para servir a otros en diferentes formas.

                            De la misma manera el hombre está supuesto a nacer, germinar y expandirse para servir a otros. De esa forma puede ser retribuido. La Ley Cósmica Universal le da lo que se merece según sus acciones. Sin embargo, la mayoría de las personas no reciben nada ni mucho menos lo que esperan o desean.

                            Tradicionalmente se dice que “no avanzan” porque su paradigma mental los tiene encasillados, los paraliza y no les deja lograr sus propósitos.

                            En realidad el hombre es producto de su paradigma mental. “Dime lo que piensas y te diré quién eres”.

                            Y partiendo de esta premisa es necesario determinar qué es el paradigma mental y cuáles son sus componentes.

                            Analizaré un poquito y partiré de la premisa que eres producto de tus pensamientos.

                            Pero, ¿de dónde provienen los pensamientos? Los pensamientos son manifestaciones de los diferentes defectos sicológicos que todo ser humano tiene en su interior. Comúnmente son conocidos como los Pecados Capitales.

                            Los seres humanos al nacer traen en su interior una semilla llamada conciencia. Esta semilla es la expresión divina que todos traemos como calidad de humanos.

                            Lamentablemente la conciencia, en la mayoría de los casos, se encuentra encasillada, enjaulada por elementos indeseables que nos gobiernan y nos hacen actuar de manera contraria a nuestros deseos.

                            Los pecados capitales son como una maleza que rodea a la semilla divina impidiéndole germinar y expandirse. Por esa razón la semilla no se manifiesta. Los que se manifiestan son los defectos en forma de pensamientos, que luego adquieren forma de sentimientos y por último de acciones.

                            Cada manifestación de un defecto o de cada uno de los defectos va constituyendo nuestro paradigma mental.

                            Desde este punto de vista, el paradigma mental se alimenta y retroalimenta desde la manifestación de cada uno de los defectos sicológicos del ser humano.

                            El paradigma mental es pues el conjunto de elementos que conciente e inconscientemente están almacenados en nuestra mente y que afloran de manera conciente e inconsciente en cada instante de nuestra existencia.

                            Es el conjunto de pensamientos: valoraciones, mitos, creencias, dudas, temores, etc., etc., etc. que almacenamos desde nuestra niñez y que expandimos hasta que dejamos de existir.

                            ¿Cómo adquirimos el paradigma mental?

                            Lo adquirimos desde niños, escuchando, en primer lugar, a los que nos rodean. En segundo lugar, permitiendo que nuestros defectos sicológicos nos gobiernen. En tercer lugar, siguiendo las tendencias de la mayoría de la población.

                            Como mencione anteriormente, el paradigma mental corresponde a pensamientos o manifestaciones que se relacionan estrechamente con los denominados “pecados capitales”.

                            Desde tu nacimiento has estado expuesto a una serie de ideas, creencias y mitos, los cuales se han ido constituyendo en tu conjunto de valores. Estos valores se arraigan y enclaustran en tu mente y delimitan tu existencia. Constituyen tu paradigma mental, que no viene a ser otra cosa más que la forma como ves el mundo, tu cosmovisión.

                            No eres consciente de esto, sin embargo su influencia es nefasta.

                            Son creencias, mitos o valores que adquiriste de forma inconsciente de tus padres, familiares y/o personas cercanas a tí desde tus primeros años de vida.

                            Desde niños y de instante a instante, las manifestaciones de estos defectos germinan y se van reforzando por el paradigma mental de padres y familiares, maestros de escuela y demás personas cercanas y de influencia en nuestras vidas, y, poco a poco, a medida que se van “engordando”, también van multiplicándose y luego expandiéndose.

                            Es de esa manera como una persona empieza a formar su paradigma mental.

                            Poco a poco, el ser humano empieza a almacenar un conjunto de valoraciones, mitos, creencias, dudas, temores, etc.; y, sin darse cuenta, empieza también a expandir elementos negativos.

                            Como resultado de esta expansión, no obtiene lo que desea o anhela, pues la Ley Universal le retribuye dándole lo que expande, no lo que desea.

                            Tu paradigma mental se alimenta y retroalimenta en cada momento de tu vida y en esa alimentación y retroalimentación es que te perjudica o favorece. Según sea esto, te conviertes en una persona exitosa o fracasada.

                            Por lo general, la mayoría de las veces no eres consciente de esta situación, razón por la cual tu paradigma mental te esclaviza y paraliza, imposibilitándote de toda posibilidad de éxito y autorrealización personal.

                            Por ejemplo, cuando piensas, “el dinero es el causante de todos los males” tienes un pensamiento que corresponde a una valoración que adquiriste sobre el dinero.

                            Esta valoración corresponde a una manifestación del defecto psicológico “envidia” y que, de manera inconsciente, lo tomaste de padres o familiares cercanos y del grupo social al cual perteneces y lo repites también de manera inconsciente.

                            Este pensamiento, guardado en el interior de tu mente, en determinado momento aflora, justo cuando hay otra manifestación de algún otro defecto en relación con el dinero.

                            Otro ejemplo, cuando dices, “no tengo tiempo”. Este pensamiento corresponde al defecto pereza y al miedo. También lo tomaste inconscientemente de los demás y lo repites de manera inconsciente y automática.

                            En realidad, las personas al decir esta expresión lo que están haciendo es evadir una acción o una responsabilidad consigo mismas, sea por pereza o por temor.

                            ¿Por qué? Porque cambiar de vida requiere esfuerzo y cuando el defecto pereza te gobierna, entonces hay miles de “razones” para no hacer algo.

                            ¿Cuál es la solución?

                            La solución es realizar un proceso de reestructuración del paradigma mental.

                            Mediante la reestructuración del paradigma mental puedes cambiar lo que expandes, puedes también cambiar tu realidad.

                            Puedes poner en armonía tu conciente e inconsciente. Puedes también armonizar tu mente con tu corazón. El resultado será favorable.

                            ¿Cómo reestructurar tu paradigma mental?

                            Es necesario, en líneas generales, limpiar de toda esa “maleza” que rodea tu semilla divina llamada conciencia para que se manifieste tu parte divina. De esa manera podrán germinar y expandirse tus talentos y virtudes.

                            De esa forma podrás expandir elementos positivos y la Ley Universal te retribuirá de la misma manera.

                            Es imprescindible que entres en un estado de auto observación para poder realizar este proceso de manera efectiva y productiva. La auto observación tiene que darse de instante en instante.

                            Estar atento a cada una de las manifestaciones de tu mente es tu trabajo.

                            También es necesario que adoptes una fortaleza interna para que dé fuerza a tu voluntad. Sin voluntad suficiente no habrá buen resultado.

                            ¿Cuáles son los pasos?

                            En primer lugar, descubrir el conjunto de elementos que conforman tu paradigma mental.

                            Es necesario conocer cuáles son todos los pensamientos que constantemente afloran en tu mente, incluyendo los positivos.

                            En segundo lugar, identificar los elementos negativos que quieres cambiar. Todos y cada uno de los pensamientos negativos.

                            En tercer lugar, eliminar estos elementos negativos. Al eliminarlos dejarán un espacio vacío que será ocupado por los nuevos elementos que germinen. La conciencia se enriquece y fortalece. Despierta.

                            En quinto lugar, alimentar eficiente y adecuadamente a los elementos que empiezan a nacer para fortalecerlos y enriquecerlos.

                            En sexto lugar, expandirlos, tanto a nivel oral por medio de las palabras habladas, como a nivel escrito por medio de las palabras escritas.

                            ¿Cómo descubrir y/o conocer cuál es tu paradigma mental?

                            Como dije anteriormente, es necesario estar en un estado de auto observación.

                            Es imprescindible examinar muy detenidamente cada elemento que conforma tu paradigma mental.

                            Esto se logra a través de una serie de prácticas y de ejercicios mentales.

                            Empieza a notar y a anotar cada uno de los pensamientos que afloren en tu mente en cada momento de tu vida.

                            Por ejemplo, al momento de levantarte, de desayunar, de ir a trabajar, de almorzar, de trabajar, de descansar, de volver a casa, de estar con alguien, etc.

                            ¿Por qué es necesario reestructurar tu Paradigma Mental?

                            Como dije anteriormente, cada una de las manifestaciones de los defectos sicológicos se presenta primeramente en forma de pensamientos. Si estos no son controlados, entonces pasan a manifestarse en forma de sentimientos y de allí redunda en las acciones.

                            Si se generan pensamientos negativos, entonces se generaran sentimientos negativos y se tendrán acciones negativas.

                            De allí la importancia de aprender a reestructurar tu paradigma mental, pues al hacerlo, estás modificando tus acciones y también lo que expandes.

                            Al permitir que tu conciencia se manifieste, es decir, al permitir que germinen, se enriquezcan y expandan elementos positivos (talentos y virtudes), entonces eso mismo vendrá a tí. Tus deseos se materializan.


                            Recurso Recomendado: Caminando Hacia La Prosperidad…

                             

                            A tu servicio siempre,

                            Tula Alcocer,
                            Fundadora y Directora de la Escuela de Prosperidad Shri Sama
                            Creadora del Programa de Prosperidad Integral ACFA

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                            ‎¿Por Qué Necesitas Ser Rico?‎

                            ¿Alguna vez te has preguntado por qué debes ser rico?‎

                            Se que muchas personas le huyen a la riqueza debido a creencias o prejuicios que considero inoportunos, ya que adquirir riqueza es algo inherente al hombre, y está en su interior, no en su exterior.

                            Lamentablemente, la mayoría de las personas buscan la riqueza fuera de sí. La buscan en el lugar equivocado.

                            Cada persona tiene un concepto diferente de riqueza. Si le preguntaras a un medico que es riqueza, seguramente te responderia “tener muchos pacientes para poder comprar una casa grande y bonita”. Si le preguntaras a un nino huerfano que es la riqueza, seguramente te diria “poder tener a mi mama, mi papa, mis hermanos, mi familia”…

                            Para mi la riqueza no es más que la expresión física de nuestra capacidad creadora y emprendedora canalizada por nuestro discernimiento y libre albedrío, y potencializada por nuestra dedicación y esfuerzo (energía).

                            Nuestro mundo exterior es el reflejo de nuestro mundo interior. Somos lo que pensamos, sentimos y actuamos. Si aun no has obtenido riqueza es porque en tu interior hay una oposición a obtenerla.

                            Obtener riqueza, por tanto, demanda un cambio interno. Un cambio en nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

                            Cuando empezamos a pensar ‘de cierto modo’, como diría Wallace Wattles, entonces empezamos a sentir también de cierto modo y eso nos lleva a actuar de cierto modo.

                            Empezamos un proceso de cambio y de transformación.

                            Para cambiar necesitamos primero conocer. Por eso se hace imperante conocer los pensamientos que nuestra mente alberga. Luego eliminarlos, y, en su lugar, colocar pensamientos nuevos, de riqueza, de prosperidad, de éxito.

                            Este proceso nos engrandece. Nos hace crecer interiormente. Nos hace despertar a ese genio interno que todos tenemos y que es el que cumple todos nuestros deseos. Es un trabajo de DIA a DIA, de instante a instante. Necesitas tener mucha voluntad y estar enfocado siempre. Estar en auto observación.

                            Este proceso te ayudará a autodescubrirte, a autoconocerte. Te ayudará a saber quien eres y cual es el propósito de tu vida. Te ayudará a obtener riqueza.

                            La riqueza no es, como puedes ver, la acumulación de dinero. Va más allá de eso. El dinero es importante pero no es ni lo más ni lo único importante. Obtener riqueza, significa, entre otras cosas, obtener dinero. Pero el hecho de obtener dinero solamente no te hace rico.

                            Existen personas que tienen mucho dinero y son muy pobres. La riqueza está en un plano diferente al del dinero. La riqueza te da la capacidad de lograr libertad financiera a través del desarrollo de tus capacidades y adquisición de destrezas y habilidades. La mera acumulación u obtención de dinero no te da libertad financiera. Obtener riqueza significa obtener libertad en todos los sentidos.

                            Ser ricos nos ayuda a desarrollar nuestro SER. Nos permite HACER lo que tenemos que hacer y, por consiguiente, nos da el TENER lo que merecemos por nuestro trabajo.

                            Recuerda, tenemos el derecho a ser ricos y felices. Y también tenemos el deber de serlo. Por eso debemos esforzarnos para gozar de ese derecho.

                            Una persona rica es aquella que en su interior ha desarrollado talentos, virtudes. Es aquella que ha ‘despertado’ y cuya visión se ha ampliado y va mas allá de lo que sus ‘ojos ven’. Es aquella quien ha elevado su espíritu.

                            El ser rico implica un autoconocimiento que te permitirá conocer a los demás. Esto te ayudará a multiplicar tu tiempo, tu esfuerzo y tu dinero de manera efectiva y eficiente.

                            Convertirte en una persona rica debe ser tu objetivo si quieres alcanzar la libertad financiera y prosperidad en tu vida. Te expandirás y atraerás la prosperidad hacia ti. Podrás DAR y, por lo tanto, RECIBIR.

                            Tú atraes lo que expandes. Y tu expansión empieza desde lo mas mínimo de tu ser. Empieza en tus células, en tus genes. Si tienes riqueza en tu interior, eso expandirás y eso es lo que habrá en tu exterior. Esa es la razón por la que debes convertirte en una persona rica. Atraeras riqueza.

                            Por otro lado, cuando aprendes a poner el dinero en tu mente, te liberas de él, dejas de ser su esclavo. ¿Qué significa poner al dinero en nuestra mente? Significa poner a trabajar a tu dinero para tí. ¿Cómo se logra esto? Sencillo. Cumpliendo con el ciclo de la prosperidad que veremos en el siguiente post.

                            “No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero”.

                            A tu servicio iempre,

                            Fortuna Alcocer.
                            Directora de Escuela de Prosperidad Shri Sama

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                            ¿Como es Tu Relación con el Dinero?‎

                            La mayoría de las personas anhelan tener una vida placentera y se esmeran en conseguir dinero para lograrlo. Sin embargo; son pocas las que obtienen este resultado, debido a que no mantienen una buena relación con el dinero.

                            ¿Qué piensas del dinero? ¿Cómo lo usas cada vez que llega a tu casa? ¿Cómo lo ganas? En esta ocasión quiero compartir contigo lo que he aprendido y vengo realizando en los últimos años. Veamos.

                            La concepción que tienes del dinero es importante para definir tu relación con él. Muchas personas tienen una concepción negativa del dinero, e incluso piensan que son poco merecedoras de él o que no lo necesitan.

                            El dinero no es bueno ni malo, simplemente es importante en la forma en que es importante nuestra ropa, nuestra educación, nuestra vivienda. Si bien el dinero no es la felicidad en sí misma, nos permite obtener lo que necesitamos para vivir cómoda y placenteramente; para educar a nuestros hijos, para ayudar a nuestros seres queridos, para ayudar a personas menos afortunadas, para irnos de vacaciones, para pagar los servicios que requerimos, etc. La existencia del dinero en un hogar da seguridad a sus miembros. De hecho, tener dinero nos da tranquilidad, y eso contribuye a nuestra felicidad.

                            Hay personas que dicen: “a mí no me interesa el dinero”. Pero yo creo que quienes dicen eso dicen otras mentiras también. Porque yo estoy segura que si a esas personas se les ofreciera un aumento de sueldo, lo aceptarían. Ninguna diría: “no, no, muchas gracias, no lo quiero; mejor déselo a otra persona”. Aunque lo aceptaran para ayudar a los pobres, sí aceptarían el aumento.

                            Por supuesto que es necesario mantener la postura. El dinero es un sirviente. Nada más. Una herramienta con la cual podemos vivir mejor, asegurar nuestro presente y tener un futuro más prometedor. Por tanto, nos es útil considerarlo como un amigo que llega a nuestro hogar a servirnos.

                            Si tienes pensamientos negativos sobre él te recomiendo empezar a cambiarlos, de lo contrario él nunca hará amistad contigo, y difícilmente llegará a tu hogar.

                            Ahora bien, una vez que el dinero se ha convertido en tu amigo y llega a tu hogar, ¿Qué haces con él? Para mantener una buena relación con el dinero, además de tener un concepto positivo acerca de él, es necesario aprender a “tratarlo” como tratas a tu mejor amigo.

                            Como ilustración, imaginemos que quieres hacer amistad con Fernando. Quieres que él sea uno de tus mejores amigos, y que la amistad que formen sea franca y duradera. Tienes una valoración positiva sobre él y piensas que su compañía te favorecerá o te hará sentir bien y que tienen cosas en común que pueden compartir, como por ejemplo, tomar una clase, irse de vacaciones, llevar a los niños a un festival, etc.

                            Lo interesante del caso es que cuando Fernando llega a tu casa lo atiendes con mucho esmero, deseas que se quede el mayor tiempo posible porque disfrutas de su compañía.

                            Ahora, permíteme preguntarte. ¿Haces lo mismo con tu amigo dinero? ¿Disfrutas de su compañía? O, ¿una vez que llega a tu casa te deshaces de él rápidamente? ¿Lo distribuyes inmediatamente pagando a todos tus acreedores? Es necesario pagar nuestras cuentas. Sin embargo, más necesario aun es saber retener al dinero con nosotros. Al fin y al cabo, está en juego nuestro presente y nuestro futuro.

                            La manera más simple de retenerlo es pagándote a ti mismo primero. Al pagarte a ti mismo, dejas una parte del dinero que ganas contigo mismo y disfrutas de su presencia. Luego, puedes usar ese dinero sabiamente para que te produzca más dinero o usarlo en alguna buena oportunidad que se te presente; e incluso, si la situación lo amerita, puedes usarlo en caso de emergencia.

                            Según el experto financiero, Robert Kiyosaki, lo que cuenta no es cuanto ganas, sino con cuánto dinero te quedas y qué haces con él. Mientras que las personas pobres pagan a los demás primero y luego se quedan en déficit y tienen que trabajar duro nuevamente para obtener más dinero, las personas ricas se pagan a sí mismas primero, logrando crear un superávit, invierten ese dinero para que les produzca más dinero.

                            Ahora que hablamos de pagarnos a nosotros mismos primero para crear un superávit y tener dinero para invertir, es necesario tener en cuenta en qué y cómo manejamos nuestra inversión.

                            Es necesario saber que existen varias maneras de generar ingresos, algunos requieren de nuestra presencia física; otros, no. Cuando generamos ingresos con presencia física, intercambiamos tiempo por dinero, por esa razón es que si queremos más dinero tenemos que invertir más de nuestro tiempo. Cuando generamos ingresos sin nuestra presencia física, podemos alcanzar libertad financiera. Es decir, generamos suficiente dinero para cubrir nuestros gastos y gustos, y tenemos tiempo libre para hacer lo que queramos.

                            Como ves, mantener una buena relación con el dinero nos permite obtenerlo inteligentemente, mantenerlo y multiplicarlo, y con ello lograr una vida placentera y prosperidad. ¿Te atreves?

                            A tu servicio siempre,

                            Fortuna Alcocer.

                             

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                            Prosperidad: Un Camino a Elegir!

                            Estimado/a Amigo/a,

                            El Universo es bipolar; es decir, tiene dos polos: positivo y negativo, blanco y negro, femenino y masculino, arriba y abajo, derecha e izquierda, bueno y malo, riqueza y pobreza, amor y odio, abundancia y escasez, prosperidad y miseria, etc.

                            Ambos polos conviven y se alimentan entre si. El uno no vive sin el otro.

                            Los seres humanos como proyección divina del universo, hemos sido creados para convivir entre estos dos polos. Aprender a lograr el equilibrio y ponernos en el punto medio es nuestra tarea. Para eso hemos sido dotados de discernimiento y libre albedrío para decidir por nosotros mismos en que lugar posicionarnos.

                            Tal es así, que elegimos ser pobres o ser ricos, ser activos o pasivos, ser empleados o empleadores…

                            A pesar de tener la libertad de escoger nuestro camino, muchas veces, somos inducidos por nuestro entorno, sea este nuestra familia, sociedad y/o circunstancias, a seguir lo que la mayoría sigue, a pensar lo que la mayoría piensa, y a hacer lo que la mayoría hace, sin considerar reflexivamente si esto nos conducirá a lograr nuestro bienestar, a conseguir nuestra felicidad y satisfacción o autorrealización personal.

                            Desde este punto de vista, somos criados y educados a seguir ciertos patrones pre-establecidos. Desde niños se nos inculca a ser ‘seguidores’. Muy pocas veces somos instados a desarrollar nuestros talentos de ingenio y creatividad, quedando estos dormidos muy en el fondo de nuestro inconsciente.

                            Muchas veces, cuando tratamos de manifestar destellos de emprendimiento somos mal o no comprendidos y hasta desanimados de continuar.

                            Poco a poco, empezamos a formar parte de la multitud de ‘perseguidores’ de dinero que inunda nuestro planeta.

                            Adquirimos la mentalidad de ‘lograr un trabajo seguro’ para poder generar ingresos seguros cada semana o cada mes, razón por la cual invertimos años de nuestra vida en cursos de especialización, lo cual aparentemente nos colocaría en una mejor posición y nos permitiría tener una mejor situación financiera.

                            Lamentablemente, y digo lamentablemente, la obtención de dinero se convierte en nuestra obsesión y aplaca todo indicio de autorrealización personal, pues el deseo de ganar dinero nos convierte en ‘esclavos’ y nos hace olvidar completamente la misión en nuestra existencia. Colocamos el dinero en nuestro corazón y nos convertimos en su esclavo.

                            Nos convertimos en ‘perseguidores’ del dinero y nos cerramos toda oportunidad de atraer el dinero hacia nosotros.

                            Hemos sido creados para cumplir una misión, la cual, la mayoría de las veces, por estar esclavizados, no logramos definir ni cumplir. No somos capaces de establecer metas que nos permitan cumplir con ese propósito. Por lo general, estamos tan ocupados en ayudar a enriquecer a otro(s) que no tenemos tiempo para descubrir nuestra propia riqueza.

                            Como consecuencia de una vida de ‘esclavitud’ logramos que la pobreza se convierta en nuestra mejor aliada. Sufrimos y, muchas veces, morimos en ese sufrimiento. Otras veces queremos escapar pero no conocemos el camino.

                            Lo peor de todo es que nos volvemos ciegos, no porque no veamos o no podamos ver, sino porque NO QUEREMOS VER. El camino esta frente a nosotros. Todos los días se abren nuevos caminos, pero no somos capaces de dar un paso. Tenemos miedo… y la oportunidad de liberarnos se vuelve nula.

                            Nuestra mente ha sido encasillada y no nos permite movernos fuera de la posición en la que hemos ido posicionándonos y en la que nos sentimos cómodos. El temor, la incertidumbre hacia lo desconocido nos paraliza y evita toda chance de escapar de la esclavitud y de alcanzar prosperidad.

                            Necesitamos romper las cadenas de la esclavitud, las cuales, por lo general, se encuentran en nuestro paradigma mental. Una vez rota esa cadena, podremos empezar a caminar hacia la prosperidad…

                            Como parte integrante de un universo abundante y poderoso, hemos nacido para ser prósperos y felices. Sin embargo, debemos primero romper ese círculo vicioso en el que hemos sido inmersos desde niños y de forma gratuita, y que solo nos conduce a la insatisfacción y miseria.

                            Ser prósperos es nuestro derecho. Aprendamos a solicitarlo y a ganarlo. Permitamos que el amor, la salud y el dinero fluyan desde nuestro interior hacia los demás y de los demás hacia nosotros…

                            Rompe las cadenas de la esclavitud que te tienen atrapado y empieza a caminar hacia una verdadera prosperidad en tu vida. Muevete. Ser prospero esta en tu propia eleccion y decision. Es un camino que TU puedes elegir!

                            Gracias por darme la oportunidad de expandirme y de llevar una luz de libertad a tu vida. Espero poder contribuir a tu prosperidad con estos aportes y conocimientos que te transmito a traves de este medio.

                            En un proximo post compartire contigo la forma en que puedes liberarte y atraer la prosperidad a tu vida hoy!

                            A tu servicio siempre,

                            Fortuna.
                            Directora y Fundadora de Escuela de Prosperidad Shri Sama

                            P.D. Comparte este articulo y contribuye con la prosperidad de otros. Gracias.

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